La grulla damisela (Anthropoides virgo) lo tiene todo bonito, hasta el nombre. Esta ave fue especie reproductora en la península ibérica hasta principios del siglo XX, en concreto hasta la década de los años veinte. Selwo Aventura se ha involucrado en un proyecto experimental para su reintroducción en España, en colaboración con la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA)y elGrupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), organización muy reconocida en nuestro país por su trabajo en la rehabilitación y devolución de animales salvajes autóctonos. El propósito del proyecto es reintroducir ejemplares y crear poblaciones de cría estable en las zonas de antigua distribución.
El equipo de conservación de Selwo Aventura, zoo localizado en Estepona, ha creado una instalación exprofeso para dos parejas reproductoras de grulla damisela, que ya conviven en el parque. “Nos unimos así a un proyecto desafiante, incorporando a la colección zoológica a esta especie con el objetivo de su reproducción”, ha dicho Eloy Serrano, jefe de Conservación de Selwo Aventura. Se podrán ver en el Cañón de las Aves, un aviario de 3.828,47 metros cuadrados con puntos donde hay más de diez metros de altura, diseñada “con todos los requisitos necesarios para simular su hábitat natural”, explica Serrano.
AIZA, la organización que coordina los zoos a nivel peninsular, coordinará esta cría en cautividad de ejemplares de grulla damisela, mientras que GREFA trabajará en la recogida de estas aves y su liberación. Las zonas de distribución donde las grullas damiselas solían moverse eran dos. La primera de ellas es la laguna de La Janda (Cádiz), que fue el enclave más importante de Europa occidental; en aquel humedal se registraron nidos con huevos hasta mayo de 1906 (se cree que algunas parejas resistieron hasta mediados del siglo XX, incluso). La otra, Doñana y las Marismas del Guadalquivir, donde se dieron por extinguidas a finales del siglo XIX, tras la transformación agrícola de las marismas naturales.
DÍA MUNDIAL DE LAS AVES MIGRATORIAS
La grulla damisela era y es una especie migratoria de larga distancia que pasaba la época estival aquí en la península, reproduciéndose en primavera y verano. Llegado el frío, sus rutas migratorias la conducían, sobre todo, al continente africano. Es un ejemplo perfecto de lo que es un ave migratoria, que cada año ONU Medio Ambiente celebra con dos jornadas en dos ediciones coincidentes con las estaciones donde se producen las grandes migraciones de aves en el mundo (primavera y otoño). Este año, la primera jornada del Día Mundial de las Aves Migratorias tiene lugar este sábado 9 de mayo. En Selwo Aventura, ese día, en las presentaciones de aves -a las 12:30 y 15:15 h- se le prestará especial atención a las aves migratorias.
La migración postnupcial de este tipo de grulla comienza a finales de verano (agosto-septiembre), regresando en bandadas desde sus áreas de invernada para criar en marzo y abril (algunas veces hasta principios de junio en el norte). A su llegada a las zonas de reproducción, el comportamiento sigue siendo gregario durante unas semanas, antes de convertirse en territoriales y anidar en parejas solitarias.
La grulla damisela es un ave migratoria que habita, especialmente, en herbazales, matorrales y zonas húmedas. La dieta de esta especie consiste principalmente en material vegetal y pequeños vertebrados (reptiles y anfibios principalmente) e invertebrados de distintos grupos. Habita regiones esteparias, preferentemente llanuras, aunque también valles altos de montañas centrales de Asia. A menudo, sus áreas de alimentación se encuentran en campos húmedos y pantanos, además de en áreas cultivadas.
La transformación del hábitat, la desecación de los humedales y la caza abusiva fueron, con probabilidad, la causa por la que desaparecieron en España. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) sitúa desde 2018 a la Grulla damisela en su conocida Lista Roja en un rango de preocupación menor: su población, creciente, está entre los 230.000 y los 280.000 ejemplares. Con este proyecto, Selwo Aventura, AIZA y GREFA harán lo posible por que vuelvan a criar aquí.
Recordemos que las aves son controladoras de plagas y juegan de hecho un papel crucial en la polinización. Entre los peligros a los que se enfrentan están los monumentales desechos que la acción humana deja en el entorno natural: un 90% de las aves muere por comer plásticos. Cuidar de las especies de aves es nuestra responsabilidad como humanos.